El CSIC, a través de la URICI, ha acometido la digitalización de una muestra de la correspondencia del Archivo histórico de la Misión Biológica de Galicia (MBG). Se trata de 625 unidades documentales descritas en la Biblioteca Virtual, que ocupan unas seis cajas de archivo.
Además, se ha digitalizado también parte de la colección fotográfica, que incluye 185 negativos plásticos mayores de 35 mm y sus copias asociadas (188 positivos en papel fotográfico).
Dentro de la variada tipología documental patrimonial que forma parte de este fondo, son los documentos de relación y comunicación los más abundantes y los que mejor expresan la esencia y el carácter peculiar de este Instituto: cartas, oficios, tarjetas postales, saludas, besalamanos, telegramas, telefonemas, etc.
La MBG fue creada en 1921 como “misión” de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) para llevar el progreso de la ciencia a una comunidad eminentemente agraria, que debía colaborar a su sostenimiento sintiéndola como algo suyo. En la primera mitad del siglo XX el sector agrario era la principal fuente de empleo y riqueza de España, más aún en Galicia, y esta correspondencia es un testimonio de la estrecha relación que la Misión mantuvo con todos los estratos sociales, pues su razón de ser, y su supervivencia durante muchos años, estuvo íntimamente ligada al complejo tejido de relaciones y conexiones que supo crear y sostener.
Algunas unidades documentales tienen un carácter más general o administrativo, aunque su contenido sea a veces tan excepcional como el reclamo de la inscripción en la Milicia Nacional del personal de la MBG durante la Guerra Civil o la intercesión a favor de presos en la inmediata posguerra; pero la mayoría visibilizan actividades científicas o más específicas de este centro de investigación: sobre todo el papel que jugó como catalizadora de las innovaciones, como asesora, como divulgadora de herramientas y conocimientos, como punto de encuentro.
Entre las unidades descritas hay intercambios epistolares con figuras relevantes del mundo académico (sobre todo vinculadas a los cuerpos de ingenieros agrónomos, de montes y pecuarios -veterinarios-), intelectual, político o empresarial. De forma singular y emotiva, estas cartas también impulsan la mirada más allá de las figuras privilegiadas hacia personas de las clases populares menos favorecidas, en los relatos dejados por su propio puño. Fue sobre todo a partir de la creación del Sindicato de Productores de Semillas, en 1930, cuando la Misión ancló su raíz entre el campesinado más humilde.
Temporalmente las unidades descritas ya abarcan un arco de treinta y tres años: desde el 23 de octubre de 1928 al 27 de noviembre de 1961. Y prácticamente todas corresponden a la etapa en que fue director el genetista y mejorador Cruz Gallástegui (1891-1960), que estuvo al frente de la MBG desde su creación en 1921 hasta que falleció.
El proyecto de digitalización se ha desarrollado con un objetivo claro: reducir la manipulación de los originales y generar copias preparadas para su conservación a largo plazo, organización y consulta. Para llevar a cabo este proceso, el CSIC ha contado con el trabajo especializado de UNAYTA, consultora tecnológica gallega experta en digitalización y gestión documental.
En cuanto a la colección fotográfica, se han digitalizado 185 negativos plásticos mayores de 35 mm y sus copias asociadas (188 positivos en papel fotográfico). La fotógrafa Romina Doce ha trabajado este conjunto, que incluye fotografías acumuladas con el transcurso de los años en la MBG, predominando las que reflejan las investigaciones relacionadas con la mejora genética de los principales cultivos de Galicia (en especial del maíz y de la patata, pero también del castaño, los tomates, la coliflor, las leguminosas...) y de la cabaña ganadera (mediante una piara cerrada de la raza Large-White), las instalaciones y los edificios, las faenas del campo y los trabajos de laboratorio. Además, recoge acontecimientos relevantes vividos en ella, como reuniones y visitas, por lo que aúna el carácter científico con el histórico.
Con esta actuación, la MBG refuerza la protección de su patrimonio documental y el CSIC reafirma su compromiso con la conservación de la memoria científica. Gracias a la digitalización, documentos concebidos en otro tiempo podrán seguir aportando valor en el presente y en el futuro: como fuente para la investigación, como testimonio de una trayectoria científica centenaria y como puente entre quienes construyeron conocimiento en el pasado y quienes podrán seguir estudiándolo en los próximos años.